Movimiento Quito Libre de Minería, luchas del noroccidente de Quito a favor de la biodiversidad

Por: Diego Alvarado, Corresponsal Red Kapari.

El 6 de junio del año 2008, la Mancomunidad del Chocó Andino (conformada por las parroquias de Pacto, Calacalí, Nono, Nanegal, Nanegalito y Gualea) representada por los alcaldes Benigno Villagómez, Héctor Borja y Narciza Párraga, firmaron un acta que declaraba al noroccidente de la provincia de Pichincha como zona libre de minería metálica.

El histórico acuerdo contó en ese entonces, con el testimonio de varios delegados de organizaciones sociales, activistas y ecologistas del país.

En esa ocasión, el propósito de los colectivos era conseguir que el Estado garantice el respeto a la vida de las especies, los bosques y el agua. También establecieron que no se vulnere el derecho al buen vivir de los pobladores y las comunidades que han subsistido gracias a la agricultura, la ganadería y los pequeños comercios que giran en torno al turismo local.

A pesar de sus esfuerzos, y del compromiso del Gobierno ecuatoriano de preservar el medioambiente, 13 años después se han visto obligados a levantarse nuevamente, en una coalición de colectivos que se reconocen en una consigna que se ha elevado en diferentes acciones colectivas: ¡Quito libre de minería!

En defensa de quienes no tienen voz

El Concejo del Distrito Metropolitano de Quito (DMQ) reconoció en 2011, el inconmensurable valor ecosistémico de las microcuencas de Pacto y los ríos Mashpi, Guaycuyacu y Shahuangal, declarándolas áreas naturales protegidas.

En 2018, la UNESCO declaró a los bosques de la Mancomunidad del Chocó Andino como la séptima reserva de la biósfera del Ecuador.

Un lugar biodiverso donde habitan osos de anteojos, monos, pumas, tigrillos, gallos de la peña, colibríes, orquídeas, helechos, montañas, quebradas, ríos y un sinfín de hermosas cascadas, la condición inigualable de este paraíso natural no ha sido impedido para que Estado haya negociado alrededor de 12 concesiones mineras para actividades de extracción de metales.

Más del 65% del Chocó Andino está cedido para futuros proyectos mineros, en donde se comprometerían la vida tanto de las especies endémicas como de los pobladores, pues el impacto de la actividad industrial minera genera desastrosas consecuencias para el agua y la erosión de los suelos, además de devastar los bosques.

Las perdidas económicas también afectarían a las comunidades del Chocó Andino, quienes han sostenido la vida de toda la ciudad de Quito con los productos de sus actividades agrícolas como el cacao, el plátano, la yuca y un sinfín de alimentos de los bosques húmedos.

Es por eso que diversas organizaciones y activistas en favor del ecologismo y la protección del medioambiente, han ofrecido su apoyo conjunto a quienes habitan en las parroquias directamente afectadas, constituyéndose en un solo movimiento denominado “Quito Libre de Minería”.

Desde esta alianza se han ido proponiendo acciones de incidencia en diferentes instancias, como el reclamo a la Corte Constitucional para la realización de una consulta popular donde los pobladores y moradores puedan decidir si aprueban o no el extractivismo de la industria minera en un lugar biodiverso, al que también consideran su hogar.

El 29 de marzo del presente año, cumplieron 100 días de resistencia y en honor a ello, los colectivos organizaron una caravana en defensa del bosque, del agua y de las especies, en solidaridad por aquellos que no pueden hacerse escuchar.

Quimbaratukada y la expresión artística: aliados contra la minería

La lucha continúa

Hace pocos días (casi al tiempo de cumplirse exactamente los 13 años de declaratoria del Chocó Andino como zona libre de minería) los delegados de los distintos colectivos que apoyan esta causa, han concretado una serie de iniciativas para impulsar la concienciación de los ciudadanos, y para manifestarse en contra de los proyectos mineros que amenazan al sector.

El 5 de junio de 2021, la “Red de Jóvenes del Chocó Andino” realizó un mural en el estadio de Pacto.
Por su parte, el colectivo “Cuidemos el Noroccidente de Pichincha” organizó un pequeño evento social en la escuela Nueva Dehli donde brindaron explicaciones a los moradores sobre los objetivos del colectivo, sus acciones y la importancia de cultivar una educación ambiental en los niños, y fomentar la producción amigable con el ecosistema.
Los coordinadores del colectivo también se reunieron con los productores locales, para acordar soluciones conjuntas que eviten la implantación de la minería en el lugar

Finalmente, varios artistas y gestores culturales se solidarizaron con la coalición de colectivos “Quito Libre de Minería” para realizar una marcha rítmica con tambores, movimiento artístico que es reconocido como Quimbaratukada. El son de protesta y reivindicación ambiental acompañó a quienes se citaron en El Arbolito hasta establecerse en los exteriores de la Corte Constitucional.

Así le recordaron a quienes laboran en aquella institución, sobre la petición de consulta popular que les solicitaron meses atrás.

Published by

Kapari Comunicación

Red de Comunicación Comunitaria Ecuador