Dahik, shock económico y delitos de cuello blanco (1)

Los grupos de poder del Ecuador en su afán por construir un nuevo proyecto de dominación de larga data, han recurrido a exacerbar periodos de crisis y a resucitar viejos cuadros del neoliberalismo de los años 90, para presentarlos como sabios pensadores económicos poseedores de la receta mágica para salir de la crisis y embarcarnos en el supuesto desarrollo ilimitado, que, dicho sea de paso, ha llevado a la humanidad al borde del colapso. 

Uno de estos cuadros es Alberto Dahik, el Friedman[1] criollo, que siempre se muestra deseoso de encontrar el momento adecuado para gritar a los cuatro vientos su receta neoliberal ortodoxa inspirada en la Escuela de Chicago, sin importar si estas son antihistóricas o las consecuencias que traigan a la población, su objetivo fetiche es mantener la tasa de ganancia de los grandes capitales, todo lo demás lo considera meras variables. 

Si observamos la actual y exacerbada exposición mediática de Dahik, quien prácticamente estuvo ausente desde su exilio (16 años) por casos de corrupción, podemos comprobar esta estrategia de la derecha para resucitar cuadros neoliberales y posicionarlo en la palestra pública como vocero de sus intereses, transmitiendo a la ciudadanía una suerte de experticia en materia económica. El inicio de la puesta en escena de este plan fue tras el anuncio del presidente Moreno de la famosa “mesa servida”, que no existía, y la grave crisis económica que según el jefe de Estado enfrentábamos, oportunidad perfecta para Dahik quien meses después fue uno de los mentalizadores del paquetazo que incluía la eliminación de subsidios, la flexibilización laboral, y la reducción del Estado, receta que tuvo la respuesta popular del levantamiento de octubre 2019.

Ahora, al azote de la pandemia con resultados catastróficos para el país -como buen Chicago Boys- ve en la crisis #Covid19 una oportunidad para implantar su shock económico como lo denominó N. Klein, con perpleja similitud a lo que propuso Friedman en 2005 cuando el huracán Katrina golpeó la ciudad de Nueva Orleans, EEUU: “la mayor parte de las escuelas de nueva Orleans y también las casas de los alumnos se han destruido, los niños se han dispersado por todo el país es una tragedia y también una oportunidad para introducir reformas radicales en el sistema educativo, propuso privatizar completamente los colegios de la ciudad”; escalofriante coincidencia o absurda ortodoxia de Dahik quien en la actual crisis sanitaria plantea la receta que contiene “reducción del Estado, reducción del gasto público- incluye educación-, eliminación de subsidios, flexibilización laboral, y por otro lado, salvataje para la banca y empresa privada, de la mano de un endeudamiento asfixiante con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Llega tal la puesta en escena de Dahik en la coyuntura actual que la Comisión de Régimen Económico de la Asamblea Nacional en su sesión 139[2] lo llamó a comparecer para escuchar sus criterios como “uno de los mayores expertos en economía y finanzas del país”, en la cual expresó:“La ley de finanzas públicas no es controversial, no tiene ningún costo social, es un instrumento solicitado por el FMI, por lo cual señores asambleístas hay que aprobarlo de inmediato”, criterio que presentó ante una  ley que está en controversia, porque, entre afectaciones, sería un golpe mortal para la seguridad social en el Ecuador. 

Pero ¿quién es este personaje? al que se les muestra a las generaciones recientes como un economista brillante y a quien sus mismos coidearios lo llamaban “terrorista económico”, veamos algunos datos, para hacer memoria. 

Alberto William Dahik Garzozi, fue Vicepresidente del Ecuador del 10 de agosto de 1992 al 11 de octubre de 1995,  asesor económico en el gobierno de León Febres Cordero (1984 – 1988), presidente de la Junta Monetaria (febrero-junio de 1986), ministro de Finanzas (junio – agosto de 1986). El 19 de julio de 1995, veinte diputados formalizan ante la Presidencia del Congreso un pedido de enjuiciamiento político a Dahik, bajo las acusaciones de cohecho y de atentado al honor nacional. El 15 de agosto de 1995, los diputados socialcristianos Xavier Neira y Rafael Cuesta denunciaron ante la Corte Suprema de Justicia que dos secretarios de Alberto Dahik depositaron, en cuentas privadas, 1.100 millones de sucres en veintisiete días, y acusaron al vicepresidente de la República de manejo ilegal de fondos del Estado.

juicio dahik 1995
Foto: El Telégrafo

El reglamento para manejo de fondos reservados expedido en 1967 especificaba que dichos “fondos o gastos reservados son asignados en el Presupuesto General del Estado para el mantenimiento de la seguridad interior o exterior del Estado, y/o del orden público”, estos fondos tenían la obligación de mantenerlos en una cuenta especial en el Banco Central. El 19 de julio de 1984 Pedro Pinto, ministro de Finanzas en el Gobierno de Osvaldo Hurtado (DP), expidió una resolución que estableció una nueva definición de los gastos reservados: “son gastos reservados en que se incurre para asegurar la estabilidad del Estado o del Gobierno. Incluyen también los gastos que el presidente y el vicepresidente de la República y el Ministro de Gobierno ordenen cubrir con este rubro, así como el resto de ministros de Estado, previa autorización del Contralor General del Estado”. El 10 junio de 1993, ya bajo el Gobierno de Sixto Durán Ballén, otro ministro de Finanzas, Mario Ribadeneira, expidió el llamado “clasificador por objeto de gastos para el sector público” (COG), como parte de la Ley de Presupuestos, con complicidad del Contralor General del Estado, Juan Carlos Faidutti. Con estas reformas los gastos reservados se incorporaron a la partida de “imprevistos”, eliminándose su categoría de “rubro especial”, dándole un sentido más amplio, es decir, “gastos amparados en las leyes vigentes, destinado a cubrir actividades y proyectos para gastos circunstanciales no susceptibles de programación durante la formulación del Presupuesto. Estos gastos se aplican en conceptos específicos durante la ejecución presupuestaria”, reformas con las cuales Dahik prácticamente dispuso a placer de estos rubros, en complicidad con el Contralor de aquella época. 

Según el Diario Expreso del 22 de febrero de 1996, los peritos designados por la Corte Suprema de Justicia para auditar los microfilmes de los gastos reservados de la Vicepresidencia y los documentos anexos, revelaron que Dahik y sus dos secretarios, Gladys Merchán y Juan Mario Crespo, mantuvieron siete cuentas en el Banco del Pacífico, en seis de las siete cuentas, Dahik y sus secretarios depositaron un total de 9 mil 281 millones de sucres; giraron 8 mil 798 millones de sucres. La séptima cuenta estaba en dólares por la suma de USD 75 mil 681, en cheques (189 millones 204 mil 450 sucres, al cambio de 2 mil 500 sucres por dólar). En el congreso varios diputados lo acusaron también de disponer durante el conflicto bélico del Alto Cenepa (enero-febrero de 1995), que se pagaran 100 millones de dólares de intereses de la deuda externa, y que, además, se hizo entregar 4,5 millones de dólares de fondos reservados, que “no se gastaron en la defensa nacional”[3].

El diputado Neira denunció que mientras el Ministerio de Finanzas entregó a la Vicepresidencia de la República 19 mil millones de sucres para gastos reservados, apenas 8 mil millones fueron transferidos a las dos cuentas de gastos reservados del Banco del Pacífico, los restantes 11 mil millones de sucres no se justificaban su destino.

Es muy conocido el reportaje de la periodista Patricia Estupiñán del 8 de febrero de 1996, que escribió en la revista Vistazo: “Si Dahik, como lo manifestó en cadena nacional de televisión, manejó un tercio del total de gastos reservados del Gobierno, pues el secretario de la Administración y la Presidencia de la República tenían cuentas iguales, el total ascendería aproximadamente a 66 mil millones”. “Una cifra escalofriante, que equivale a casi dos años del presupuesto total del Ministerio de Relaciones Exteriores: 35 mil millones en 1995″. 

Hasta aquí surgen una serie de interrogantes, ¿quiénes fueron los beneficiarios de esos bonos?, ¿en qué se gastó?, ¿qué pasó con el juicio?, ¿Cómo se libró de la censura en el Congreso?, pues les adelanto algo, durante el juicio se conoció que uno de los destinos de los gastos reservados fue “un millón 245 mil sucres por el mejoramiento de la cancha de tenis de la casa de descanso de Dahik”. 

En la parte dos del presente artículo conoceremos más de los destinos de los gastos reservados, cómo se libró de la censura en el Congreso, y los datos arrojados en el proceso judicial de este “brillante economista” que pretende mostrarse como el portador de la receta para sacar al país de la crisis actual.  

[1] Milton Friedman, Nueva York, 31 de julio de 1912 -San Francisco, 16 de noviembre de 2006, fue uno de los fundadores de la Escuela de Economía de Chicago, defensora del libre mercado. 

[2] https://twitter.com/RegimenEconomAN/status/1252329248326512641?s=19 

[3] CRONICA DE UN DELITO DE BLANCOS, Diego Cornejo Menacho, 1996

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Kapari Comunicación

Red de Comunicación Comunitaria Ecuador

One thought on “Dahik, shock económico y delitos de cuello blanco (1)

  1. Es bueno refrescarle la memoria a este Economista aún no nos hemos olvidado de sus recetas neoliberales. atraza pueblo que siempre protegió a los empresarios y banqueros metiendole la mano al pueblo

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