Artículos de Acero S.A. (ATU)

ATU: La huelga en tiempos del cólera

Los trabajadores de Artículos de Acero S. A. (ATU), una de las empresas de muebles más grandes del país, resisten tras más de tres meses sin recibir salarios ni bonificaciones de ley. Para enfrentar la quiebra de la corporación, conformaron el Comité de Empresa, que actualmente cuenta con más de 220 afiliados, y que promueve una huelga y encierro que se sostendrá hasta recibir los haberes completos adeudados por la patronal.

Artículos de Acero S.A. (ATU) fue, hasta hace poco, una de las mayores empresas proveedoras de modulares y muebles en el país. Sus propietarios y accionistas mayoritarios, miembros de la familia Anker Cárdenas y Anker Rothschild, están organizados alrededor del capital productivo, pero, a su vez, del financiero y especulativo, pues su presidente ejecutivo, Esteban Ander, es reconocido como miembro de la Bolsa de Valores de Quito en calidad de emisor de valores.

En estimaciones hechas por los empleados, la deuda patronal -salarios, indemnizaciones y aportes al IESS- alcanza los 5 millones de dólares. Según la información de un periódico nacional, ATU también adeudaría valores al mercado bursátil por, aproximadamente, 326.000 dólares. Por otro lado, el SRI arroja una cifra de 424.000 dólares de mora fiscal que, a propósito, ha sido impugnada por la empresa. En suma, el monto total ascendería a 6 millones de dólares, sin incluir los valores pendientes a clientes y proveedores, dato que no se ha hecho público.

A finales de diciembre, ATU declaró el paro patronal, que en términos legales implica cerrar la empresa y dejar fuera a los trabajadores; literalmente, y sin previo aviso, cientos de ellos se encontraron con las puertas de talleres, fábricas y oficinas cerradas. Frente a este acto de aparente legalidad —pues los trabajadores no fueron notificados— más de 300 empleados decidieron iniciar la huelga.

 

El título de este artículo hace referencia a la novela del escritor colombiano Gabriel García Márquez, que nos muestra una historia de un amor a inicios del siglo XX, en un complejo contexto de disputa entre liberales y conservadores. El relato permite observar tanto el contraste profundo y doloroso que marcó el nacimiento de los Estados nacionales en el continente americano, como la preminencia de la vida y del amor por sobre estas dificultades. El amor entre Florentino Ariza y Fermina Daza se mantiene tras los años, y se realiza en los momentos álgidos de luchas políticas y sobrevivencia de las sociedades en ambientes inhóspitos. En otras palabras, la emergencia de la vida, —representada por la fuerza del río Magdalena— en medio de la magia, la muerte y el tiempo.

La huelga en tiempos de neoliberalismo, reformas, reflujo y fragmentación de las organizaciones representa la fuerza motora del Magdalena, y aunque el ejercicio de parar la producción parezca una acción anacrónica y aleatoria, es un instrumento que se abre paso a para sostener y dignificar la vida, como el amor en la novela.

La huelga de los trabajadores de ATU, por tanto, se potencia como una forma de lucha, persistencia y vocación de poder. Su burocratización mediante leyes que impiden su rápida ejecución, la penalización de su realización en el sector público, la sanción de las huelgas solidarias, entre otras, han impedido que este elemento de presión sea el mecanismo más potente para la demanda de derechos de los trabajadores. Si el paro patronal es una forma de lucha y acción directa de la clase dominante, la huelga debería ser el camino por el que los trabajadores permitan su dignificación como clase.

Artículos de Acero S.A

Según conocimos de boca de los huelguistas, ATU se declara sin liquidez, debido a que se adjudicaron contratos perjudiciales para la empresa, se realizaron malas negociaciones e inversiones y, finalmente, por una falta de perspectiva en la administración de una de las más grandes empresas proveedores de muebles del país.

En esta crisis, los empleados no han tenido ninguna responsabilidad; al contrario, han laborado en las condiciones más adversas y, aun así, la patronal instaló un proceso perjudicial con el objetivo de evadir sus deberes contractuales.

Los trabajadores de ATU mencionan que sostendrán su lucha hasta la victoria, pues son centenares de familias que, desde hace más de tres meses, no han recibido salarios, bonificaciones de ley, etcétera. A raíz de este suceso, se conformó el Comité de Empresa de los trabajadores de ATU, que actualmente cuenta con más de 220 afiliados. El siguiente paso será trabajar por la liquidación de bienes de la empresa para que los empleados puedan percibir salarios y prestaciones tal y como dictamina la ley. En este contexto, las autoridades ministeriales deben agilitar los procesos para asegurar la protección de los derechos de los trabajadores.

A los valientes y honorables compañeros que sostienen su lucha les decimos que estamos con ellos y que honramos su proceso. Somos hijos e hijas de los laboriosos artesanos, cortadores, ensambladores, y de aquellos que aprendieron a moldear la vida con la fuerza del Magdalena.

Published by

Jacqueline Artieda

Obrera de la educación, socióloga y roja en todo lugar donde la explotación habite.

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