Comuna-San-Pedro-de-Chongón

Cuando el atracador es tu vecino. El caso de la Comuna San Pedro de Chongón

GALO PLAZA-KAPARI

La social democracia, los socialcristianos y la iglesia ignoraron intencionalmente la diversidad identitaria que habita en las comunas, cuya característica principal no es el fenotipo racial, sino su capacidad para conservar el territorio colectivo. Sin comuneros no hay territorio comunal, y por lo tanto sus tierras son baldías o sin un uso social, es decir un territorio en disputa y libre para el despojo.

La tradición oral cuenta que el Mono de Chongon era una deidad que fue arrebatada de la plaza pública por una horda de funcionarios de la iglesia católica, porque era una deidad colectiva que obstruía la libre oferta de bienestar espiritual programada para los nativos en la colonia; se dice que los sacerdotes enterraron al Mono en algún lugar de la comunidad, como forma de venganza los nativos irrumpen en la iglesia para secuestrar a San Gerónimo. Esta debe ser la metáfora del atraco del siglo, una tragedia de la guerra espiritual y material oculta de los comuneros contra el conservadurismo costeño, que, en alianza con la servidumbre socialdemócrata, perpetúan el atraco y lo invisibilizan.

 

El poder blanco-mestizo gozó siempre del privilegio de disputar la libertad material y espiritual desde la colonia, cuando los marqueses criollos insurrectos con fuerzas importadas construyeron la república. Es decir, desde sus inicios el Estado y los intereses económicos de criollos, organizan la continuidad de la colonización del territorio comunal cómo una lógica depredadora, extractiva y privatizadora de una acumulación originaria continua, en ese sentido, las leyes de reforma agraria expresaron en el fondo una colonización privada y empresarial.

Gracias a los aportes de la antropóloga Silvia Álvarez, se conoce que el pueblo ancestral comunero de la costa descendientes de los huancavilcas, es el pueblo con mayor extensión territorial de la región. Sin embargo, su presencia fue invisibilizada con el objetivo de justificar el despojo del territorio. Sin comuneros no hay territorio comunal, y por lo tanto sus tierras son baldías o sin un uso social. 

La social democracia (ID-12; DP-5; AP-35) ignoró intencionalmente la diversidad identitaria que habita en las comunas, cuya característica principal no es el fenotipo racial, sino su capacidad para conservar el territorio comunal, el mismo que hoy se encuentra en disputa. Aquellos intelectuales de derecha ignoraban la presencia de miles de comuneros ubicados en la península de Santa Elena, por ejemplo, erraron en el diagnóstico sociológico del libro “Dos mundos superpuestos” donde señalan que las etnias costeñas eran solo pueblos aculturados (Oswaldo Hurtado; 1997, 1980), o peor aún en el libro “Ecuador: de Banana República a la No Republica” plantea el autor que la reforma agraria de 1964 eliminó de forma definitiva las formas precarias de explotación de la fuerza de trabajo (Rafael Correa; 2009) cuando estas perduran hasta el día de hoy de diversas formas. 

Entre los años 70 y 80, el excedente de capital del boom petrolero colocado en el negocio de las obras públicas de proveedores privados, dibujaron una planificación privilegiada por donde pasarían la vía perimetral (1987), los trasvases y canales de riego (1979). Así mismo, los altos precios del petróleo de la década correista 2007-2017, y los grandes flujos de capital promovidos en obras del sector privado y una opulenta burocracia comisionista y consumidora, ha dejado una liquidez inmejorable en bancos y empresarios guayaquileños, que ven en el Aeropuerto Intercontinental de Guayaquil (2034) y el Puerto de Aguas Profundas Posorja, no solo, un nuevo Guayaquil, sino una nueva fase de acumulación por despojo, monopolización de mercados y proceso de dominación política hacia áreas comunales.

La Comuna San Pedro de Chongón, es parte de una veintena de comunas campesinas que se quedaron sin federación cuando Santa Elena se separó de la Provincia del Guayas (2007), estas comunas aparecen divididas internamente por el electoralismo, debilitadas e inmovilizadas por hábitos políticos que les reduce a receptores pasivos de obras y recursos para proyectos ambientales y productivos. Chongón es la primera comuna en la vía a la costa, su territorio está en confrontación con el crecimiento de Guayaquil, Cinthya Viteri la candidata socialcristiana a la alcaldía, habla sobre la ruta colonizadora del capital como sinónimo de desarrollo.

La modernidad socialcristiana opera con planes de inversión privada que causa una ola de especulación sobre territorios en los que se disputa la propiedad colectiva y su autonomía, y la propiedad privada y su expansión, cancha marcada por la absoluta anomia de la Ley de Comunas, Ley de Tierras y Territorios Ancestrales,  COOTAD y la propia Constitución, anomia que coexiste con una ausente institucionalidad pública para la defensa de los derechos colectivos, en particular, la de los pueblos ancestrales.

El particular interés que tiene el PSC en los territorios comunales comenzando por la Comuna San Pedro de Chongón, conlleva una estrategia populista de gestionar obras en los asentamientos colonos, a través de su legalización por parte del Municipio de Guayaquil, al mismo tiempo, el proceso de urbanización se gestiona a través de la Fundación Autoridad Aeroportuaria que ha conseguido coaptar al Frente Social de Chongón, que organiza a los colonos de comunidades y barrios, para en base a recibir casas comunales y canchas de indor, estos dirigentes tengan a su vez, una posición favorable a la visión que imprime la autoridad Municipal y los empresarios en los territorios de Chongón, decisiones que lesionan la autonomía de la Comuna en el control de su territorio y la visión que tienen de este a futuro.               

Dany Torres, actual presidente de la Comuna, menciona que por varias ocasiones ha tratado de llegar a un acuerdo de co-gobierno, para que se respeten las autonomías tanto de la municipalidad, pero también, la autonomía y el derecho que tiene la Comuna en ser consultados sobre las decisiones que se toman sobre el territorio y que causan una ola especulativa, que ellos por sus escasas fuerzas no pueden controlar.

En derecho, el Municipio de Guayaquil estaría omitiendo la siguiente disposición transitoria del COOTAD: “VIGÉSIMO CUARTA. – Comunas urbanas. – En el caso de comunas existentes, cuyos territorios, total o parcialmente se encuentren en perímetros urbanos, los gobiernos autónomos municipales o metropolitanos, a través de sus órganos legislativos, en consulta con los comuneros, definirán la forma de utilizar la tierra comunitaria y/o bienes colectivos”.  

Por contrario que parezca, el MAGAP Zona 5 y 8, administrado por la Revolución Ciudadana, no cambió su comportamiento colonizador frente a las comunas, no hizo nada por organizar la Federación de Comunas del Guayas, impidiendo que las comunas luchen de forma colectiva. San Pedro de Chongón tiene que negociar un plan de vida comunal dentro del nuevo Guayaquil, las mafias lideradas por el Ing. Carlos Emilio Veliz, solo después de la salida de este del MAGAP, ven en la Federación del Guayas una posibilidad de ser intermediarios entre los comuneros vende tierras y los privatizadores. Los revolucionarios de caricatura, utilizaron las mismas estrategias desestabilizadoras del cabildo comunal, leyes y reglamentos anacrónicos de tiempos de la dictadura civil militar de Páez, para reforzar la anarquía jurídica del sistema de reparto.

Además, existen comunas campesinas que especulan con el suelo violando la ley de comunas, hay organizaciones autónomas en la parte baja del Guayas que se cansaron de apelar a la inviolabilidad de los territorios ancestrales invocando el art. 57 de la Constitución que ya cumplió 10 años de promesa del Estado Constitucional de Derechos, hoy los ánimos son de purgar el encanto del discurso socialdemócrata que lo que ha hecho es pacificar al oprimido y desatar las fuerzas del opresor en la parte baja del Guayas.

La economía política de la clase comunera leal a su historia de lucha, debe propiciar la organización del pueblo para dialogar cuando se pueda y luchar cuando se deba, y así impedir la continuidad de la colonización de tierras comunales como primera fase de acumulación de la oligarquía, alcaldes, politiqueros, empresarios, traficantes de tierras, colonos y comuneros vendidos, que han violado todas sus constituciones, sus leyes y su ética discursiva en pro de la propiedad individual frente a la propiedad comunitaria y pública.

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Kapari Comunicación

Red de Comunicación Comunitaria Ecuador