Sindicalismo-Ruso

“Las huelgas legales son casi imposibles en Rusia”

Así, las pocas actividades de resistencia sindical que pueden emprender organizaciones como UNISOL son la publicación de cartas abiertas y llamados a la prensa. Y es precisamente ello lo que argumentó el Consejo Académico del MIPT para rechazar la renovación de Balashov: no pueden ventilarse los problemas de la institución en público.

Maxim Balashov fue un reputado profesor universitario ruso, con una amplia trayectoria y decenas de publicaciones en su haber. Hablamos en pasado porque su contrato de trabajo en el Instituto de Física y Tecnología de Moscú (MIPT), uno de los centros públicos más importantes del país, no ha sido renovado.

Balashov dirige desde hace años la sección sindical del UNISOL (Universidad Solidaria), una gran organización de trabajadores que asiste y coordina la actividad de los núcleos locales de las universidades de Rusia. Es, precisamente, su actividad política y sindical la que le ha llevado a ser subterráneamente despedido.

  • Nuestro sindicato nació hace tres años, y nuestra principal actividad fue luchar por algo tan sencillo como el cumplimiento de la ley: exigíamos que se aplicaran los decretos de mayo de 2012. Aquel mes, Putin prometió que las remuneraciones de los profesores universitarios alcanzarían a ser el doble del salario promedio en cada región, algo que sólo se ha cumplido parcialmente. Por ejemplo, un docente a tiempo completo del MIPT cobra un salario base de 1.000 US$.

Moscú es una de las ciudades más caras del mundo, y su salario medio es de 800 US$, por lo que la precariedad de la actividad docente en la capital rusa es notoria. Pero además de la lucha por los salarios, UNISOL ha emprendido otras batallas: disminución de la carga de trabajo, democratización del gobierno universitario y contratos dignos.

  • Gracias a nuestro sindicato hemos evitado que la carga de trabajo docente sea tan alta. Actualmente, la carga estándar en el MIPT es de 6 a 8 pares por semana [En Rusia, cada par se corresponde a una clase magistral o seminario de 1,5 horas]. Es todavía muy pesada en comparación con los países occidentales, pero no es tan alta respecto al resto de universidades aquí. También hemos peleado contra la eliminación del sufragio universal para elegir rectores, decanos y directores de departamentos, así como contra los llamados ‘contratos efectivos’, en los que los complementos son mayores que el salario base.

La lucha sindical en Rusia no pasa por su mejor momento. Como ocurre con los decretos de alza salarial de mayo de 2012, el Código del Trabajo y la Ley de Sindicatos son formalmente adecuados, pero en la práctica no se aplican. Así, “las huelgas legales son casi imposibles y difícilmente las veremos en la comunidad académica rusa”. Más aún en la coyuntura de la Copa Mundial de Fútbol, momento en que se produjo el despido, cuando “los piquetes de incluso una persona quedaron prohibidos” para ofrecer una imagen internacional de estabilidad. De hecho, un grupo de estudiantes se organizó para llevar a cabo en plantón en apoyo a Balashov, pero la petición no fue autorizada por las autoridades.

Así, las pocas actividades de resistencia sindical que pueden emprender organizaciones como UNISOL son la publicación de cartas abiertas y llamados a la prensa. Y es precisamente ello lo que argumentó el Consejo Académico del MIPT para rechazar la renovación de Balashov: no pueden ventilarse los problemas de la institución en público. Como se aprecia en la transcripción de la reunión, mientras que los deliberantes sólo expusieron los méritos académicos de los demás postulantes, cuando llegó el turno de Balashov los ponentes se centraron en resaltar su actividad sindical como un “problema” para el centro. En la grabación del pleno puede escucharse con claridad la siguiente afirmación: “(…) hay otro lado de la actividad [de Balashov] que no debería decir como jefe del Departamento, pero sí como miembro del Consejo Académico. Maxim es presidente del sindicato independiente Universidad Solidaria. Este sindicato discute activamente situaciones problemáticas en el MIPT, y a menudo sacan a relucir fuertes críticas a nuestro liderazgo. Esto trae algunos beneficios, pero también daños al MIPT. El beneficio es que atrae nuestra atención a un análisis crítico de nuestro trabajo, que es ciertamente útil. Pero el daño que hacen algunos miembros del sindicato Universidad Solidaria surge cuando publican en los medios información sobre los conflictos en el MIPT. Esto no puede hacerse. No es un secreto que actualmente nos encontramos en un entorno competitivo difícil, y cualquier información sobre los problemas del MIPT puede usarse activamente por nuestros competidores, afectar negativamente a nuestras calificaciones y, con ello, puede reducirse nuestro financiamiento”.

Debido a la flagrante ilegalidad que supone que se debata la ideología y acción política de un candidato a una plaza pública, desde el Rectorado del MIPT se emitió una nota argumentando que jamás se rescindió el contrato de Balashov, sino que simplemente terminó su periodo de ejecución, y que el debate del Consejo Académico siempre se produjo en términos estrictamente profesionales. Además de que la transcripción de aquella reunión demuestra lo contrario, los criterios estándares de evaluación del personal académico tampoco sostienen la versión oficial.

  • No pretendo llevar la discusión al plano personal, pero el colega elegido tiene 80 años y ya no puede dictar clases. Asimismo, también se ha contratado a otra persona adicional para impartir mis asignaturas, pero mi actividad investigadora en bases de datos como Web of Science o Scopus [índices de publicaciones que miden la calidad de los artículos] es mucho más alta que la de mis oponentes.

 La apelación de Maxim Balashov lleva estancada en los juzgados desde el 17 de abril de 2018, cuando por ley debería de haberse resuelto en un mes. Para él, esto puede deberse a ciertas complicidades entre el aparato judicial y las elites políticas rusas. Mientras se dirime la cuestión en los tribunales, UNISOL ha escrito una carta exigiendo la readmisión de Balashov, que puede ser firmada aquí.

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Adrián Tarín

Periodista, emigrante andaluz e investigador en el Grupo Interdisciplinario de Estudios en Comunicación, Política y Cambio Social (COMPOLITICAS).