“El objetivo es que el señor Ortega salga del poder”

Estamos luchando para lograr nuestra libertad y para construir un país de justicia con igualdad de condiciones y oportunidades. 

Año 2013. El Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) anunció que padecía un déficit severo que fue aumentando durante los años siguientes. Los tambores de crisis que sonaban en Europa empezaron a repicar también en el país centroamericano. Aunque prolongó esta decisión durante cinco años, el gobierno sandinista de Daniel Ortega acabó planteando este 2018 una profunda reforma fiscal que actuaba sobre todos los sectores sociales.

Aunque esta afectación era mayor para los empresarios que para los trabajadores -los impuestos planteados eran de carácter progresivo-, decenas de miles de nicaragüenses se echaron a las calles contra una reforma que consideraban nociva. Las consecuencias han sido terribles: desde abril, mes en el que comenzaron las protestas, más de 300 manifestantes han muerto a manos de la policía, y otros 1200 han sido heridos.

Desde Kapari, conversamos con Medardo Mairena, líder del Movimiento Campesino de Nicaragua, opositor al presidente Ortega, para conocer su punto de vista sobre las razones tras el conflicto vigente.

– ¿En qué consistieron las reformas al seguro social propuestas por Daniel Ortega?

Las reformas consistieron en el aumento de la tasa de cotizaciones al INSS. Según lo dispuesto, los empleadores sufrirían un incremento de sus impuestos hasta el 21% este año y hasta el 22% en el 2019. Adicionalmente, se estableció la cotización perpetua, ya que los jubilados debían aportar un 5% de la pensión en concepto de cobertura de enfermedades. Pero, además, se les recortaría la cuantía de su pensión y las asignaciones familiares por esposa o esposo inválido, del 15 al 13,5%, y se reduciría del 10 al 9% por cada hijo menor de 15 años o personas a su cargo mayores de 60 años. Las reformas también eliminaban el salario máximo para cotizar, que hasta ahora es de 88.005,78 córdobas -unos 2.818 dólares-, pero a partir del 1 de julio si un trabajador devengaba más que ese sueldo, su cotización sería del 7% en base a su salario bruto.

Con todo ello, el origen de las protestas fue la represión despiadada que se les dio a los ancianitos pensionados que protestaron. Ello ocasionó el enojo de los jóvenes universitarios, quienes se manifestaron en rechazo a las actitudes del gobierno, que no tuvo respeto alguno y persiguió a quienes se manifestaban, dando muerte a algunos de ellos. Esto llevó a que el pueblo nicaragüense se pronunciase contra este régimen.

Nicaragua, Comunicación comunitaria,
Un manifestante enmascarado sosteniendo una bandera nacional nicaragüense y un cartel con un mensaje que dice: “No más muertes”, participa en una manifestación protestando por la represión gubernamental y un llamado a la paz, en Managua, Nicaragua, el lunes 23 de abril de 2018. (AP Photo/Alfredo Zuñiga)

Ante las firmes protestas y la violencia desatada por la policía, el gobierno nicaragüense anunció, pocos días después, el retiro de la reforma del INSS, así como liberó a 200 manifestantes detenidos, muchos de los cuales denunciaron torturas durante su cautiverio. A pesar de que se revocase el decreto fiscal, las marchas continuaron y el Movimiento Campesino llamó a la huelga general.

El objetivo principal [después del retiro de la reforma] es que el señor Ortega y la señora [vicepresidenta Rosario] Murillo salgan del poder con todos sus ministros, incluyendo las estructuras municipales y departamentales, para así instaurar nuevas estructuras estatales con credibilidad y convocar a elecciones generales donde se respete el voto de la ciudadanía. De igual manera, [pedimos] la reestructuración e independencia de los cuatros poderes del Estado, y así lograr entablar un verdadero Estado de derecho.

Desde el inicio de la crisis, distintas voces exigieron la mediación internacional para dar por terminado el conflicto. Desde la Conferencia Episcopal hasta Naciones Unidas han intervenido tratando de pacificar el país. Por su parte, en mayo comenzó el llamado “diálogo nacional”, participado por actores neutrales, el gobierno, sindicatos, patronal y la sociedad civil. No obstante, esta iniciativa no llegó a buen puerto, y ha sido interrumpida en varias ocasiones por la reanudación de protestas. Del mismo modo, la Comisión de la Verdad convocada para esclarecer la responsabilidad de las muertes acontecidas en las protestas ha sido duramente criticada. El Movimiento Campesino no participó ni de estos diálogos, ni de la Comisión.

A la Comisión acá la hemos llamado “la comisión de la mentira”, por carecer de toda legitimidad y credibilidad, ya que fue creada a la medida del “dictador”, sin tomar en cuenta la voluntad del pueblo. Esto, porque la Asamblea Nacional [creadora de la Comisión] fue impuesta en elecciones fraudulentas y en ella no está manifestada la voluntad del pueblo sino los intereses de poder del “dictador”.

La retórica empleada, así como la participación de empresarios y partidos conservadores en las protestas, han provocado la sospecha de algunos movimientos progresistas extranjeros. Igualmente, desde el propio gobierno nicaragüense, enmarcado en la corriente regional conocida como “socialismo del siglo XXI”, se ha acusado a los manifestantes de ser funcionales a la derecha por cuestionar una reforma cuya mayor carga fiscal recaía sobre los grandes capitales.

En realidad, lo que se han hecho son coordinaciones estratégicas de trabajo para que la lucha avance. Nuestra lucha es de Nicaragua y por Nicaragua. Estamos luchando para lograr nuestra libertad y para construir un país de justicia con igualdad de condiciones y oportunidades. Siendo que la lucha es de todos los nicaragüenses, dentro cabemos todos sin distinción de credo religioso o político; no es necesaria una alianza para trabajar con personas de diferentes procedencias. De hecho, todos los nicaragüenses que no estamos de acuerdo con el gobierno de Ortega queremos que se vaya, y la mejor forma de sacarlo es con unidad. Independientemente de nuestra ideología, el objetivo principal es que se vaya. No estamos por un partido político, estamos por Nicaragua.

Además de las reivindicaciones generales de las protestas, el Movimiento Campesino de Nicaragua plantea sus propias necesidades que deben ser resueltas para dar por terminado el conflicto. Entre ellas, nos indican:

Exigimos la derogación de la Ley 840, que establece la expropiación de las tierras del sector campesino para, supuestamente, construir el canal interoceánico. Necesitamos precios justos para los granos básicos cosechados por el pequeño productor, que es el sector más vulnerable. Igualmente, pedimos proyectos de préstamos a largo plazo y a bajos costos, así como capacitación para los campesinos sobre métodos tecnológicos para optimizar la producción.

Después de realizar la entrevista, Medardo Mairena fue detenido por la policía nicaragüense. Actualmente se encuentra en prisión a la espera de juicio. 

 

 

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Adrián Tarín

Periodista, emigrante andaluz e investigador en el Grupo Interdisciplinario de Estudios en Comunicación, Política y Cambio Social (COMPOLITICAS).